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Chile vivió en 2017 el año con los mayores contrastes climáticos

Chile vivió en 2017 el año con los mayores contrastes climáticos

05 de enero de 2018

Los últimos 12 meses serán recordados por los eventos extremos que sufrió prácticamente todo el país, con marejadas destructivas, aluviones en el norte y en el sur, y hasta trombas marinas y pequeños tornados.

Como “una ola de calor interminable” califica el meteorólogo José Vicencio, de la Dirección Meteorológica de Chile, los 33 °C que el termómetro marcó durante 16 días, entre el 12 y el 27 de enero del año pasado, en Curicó. La mayor ola de calor de la que se tenga registro en el país.

“Era horrible. Llegaba mucha gente deshidratada, especialmente extranjeros, adultos mayores y niños. Y tuvimos muchos cuadros intestinales, por descomposición de alimentos. Yo hice una dermatitis por el sol”, recuerda la enfermera Carolina Aguilera en la atención de salud municipal en Curicó. El fenómeno se repetiría en otras tres ocasiones.

No fueron los únicos afectados: los santiaguinos soportaron cinco olas de calor, y en Antofagasta hubo cuatro, de acuerdo con un reporte que elaboró la Dirección Meteorológica de Chile.

A ellos hay que agregar las marejadas, las más graves en junio y julio, que impactaron con gran fuerza a la zona central y a la zona norte del país, dejando graves daños en las costas entre Tarapacá y el Maule. Episodios que según el Servicio Meteorológico de la Armada podrían repetirse este año.

Pero 2017 marcó más récords, como temperaturas jamás registradas antes en Chile, en ciudades como Los Ángeles, Chillán, Santiago y en el mismo Curicó (ver infografía). “Después vinieron los incendios, la nube de cenizas era desgastante”, recuerda Aguilera.

Y aunque en el origen de los incendios forestales puede haber muchos factores, dice Vicencio, de alguna forma las condiciones de temperatura, como “aire muy caliente y muchos días continuos, ayudó a la propagación”. El pasto seco y árboles secos fueron un combustible que alimentó el fuego, que terminó devorando 570.197 hectáreas en un total de 5.274 siniestros, incluyendo los peores que se hayan registrado en el país.

Igual de extremo fue el invierno. Por primera vez en 20 años nevó en Chiloé, en Ancud y casi hasta en el cruce a Dalcahue. Un manto blanco que en algunos sectores se mantuvo incluso por un par de días. Mientras la Región de Coquimbo recibía en mayo las lluvias más copiosas desde los años 50, con más de 100 mm -que dejaron a La Serena con un superávit de casi 100%-, en Rapa Nui padecieron el segundo año más seco desde 1961.

En Punta Arenas, inusuales rachas de viento generaron incluso el volcamiento de un bus camino a Puerto Natales, una situación inédita en la zona. Y aunque el agujero en la capa de ozono registró en 2017 su menor extensión, ello no le impidió llegar hasta la Región de Los Ríos.

De lo que se puede esperar para 2018, Vicencio advierte que no se puede hacer un pronóstico muy extendido. “Hay un grado de incertidumbre importante porque no sabemos qué condición va a predominar, probablemente La Niña o condiciones neutrales, al menos hasta mediados de año”, explica. Con todo, agrega que no se avizora el fenómeno de El Niño, que genera un caos climático allí donde se manifiesta.

Por ahora, hasta febrero se verán precipitaciones en cantidades importantes en el sur y en el altiplano también estarán por sobre lo normal, adelanta. También se prevén temperaturas más bajas de lo normal entre Arica y La Serena; en general, más altas en la zona interior de la zona central; normales en la costa, entre 20,2 °C y 20,7 °C, y de normales a un poco más cálidas en el sur, concluye el experto.

Fuente: El Mercurio